El futuro se define en los consensos que sepamos construir como comunidad
Por Francisco Recoulat
11/04
Trenque Lauquen se acerca a sus 150 años en un momento que no es solo de una fecha simbólica, sino una oportunidad para reflexionar sobre qué tipo de ciudad hemos construido y, sobre todo, qué tipo de ciudad queremos ser en los próximos años.
A lo largo de este tiempo se consolidó una identidad local que no es casual ni espontánea: Es el resultado de una cultura política y social que, a diferencia de muchos procesos provinciales y nacionales, supo construir consensos básicos, sostener políticas públicas en el tiempo y priorizar el desarrollo de la comunidad por encima de las coyunturas.
Trenque Lauquen no es una ciudad que funciona por inercia. Funciona porque hay una comunidad con un fuerte sentido de pertenencia, con altos niveles de exigencia y una participación activa que empuja permanentemente a sus dirigentes, instituciones y vecinos a estar a la altura de las circunstancias.
Esa combinación —continuidad de políticas, consensos estratégicos, instituciones sólidas y ciudadanía comprometida— permitió consolidar un modelo de desarrollo local que hoy es referencia en la región. Un modelo que integra planificación urbana, desarrollo productivo, cuidado del ambiente, servicios de calidad y una articulación inteligente entre el Estado y el sector privado.
Pero sería un error quedarse en la descripción de lo logrado.
El verdadero desafío es lo que viene.
Porque el contexto cambió, y lo está haciendo a una velocidad que obliga a repensar muchas de las bases sobre las cuales se construyó el desarrollo de los últimos años.
En primer lugar, el crecimiento urbano. Trenque Lauquen ha crecido de manera sostenida y eso plantea una tensión concreta: cómo seguir expandiendo la ciudad sin perder orden, calidad de servicios y equilibrio territorial. El acceso al suelo, la planificación de nuevos desarrollos urbanos y la inversión en infraestructura dejaron de ser temas secundarios para convertirse en ejes centrales del futuro inmediato.
En segundo lugar, la infraestructura. No solo en términos de expansión, sino también de renovación. Una ciudad que cumple 150 años necesita modernizar redes, mejorar servicios y sostener niveles de calidad acordes a las demandas actuales. Esto requiere inversión, planificación y también una discusión madura sobre cómo se financia el desarrollo en el ámbito local, especialmente en un contexto de fuertes restricciones económicas.
En tercer lugar, el desafío generacional: cómo crear, en este nuevo contexto global, nacional y local, las condiciones para que los jóvenes encuentren oportunidades. El acceso a la vivienda, la posibilidad de estudiar, trabajar y emprender en la ciudad, y la incorporación de herramientas vinculadas a la economía del conocimiento son condiciones indispensables para sostener el arraigo y proyectar el futuro.
A esto se suma un escenario más complejo: cambios demográficos profundos, con caída de la natalidad y envejecimiento poblacional, y transformaciones tecnológicas que ya están impactando en el mundo del trabajo, de la educación y en la vida en general. La irrupción de la inteligencia artificial no es un fenómeno lejano: es una realidad que va a redefinir roles, procesos y capacidades tanto en el sector público como en el privado.
En este nuevo contexto, hay una discusión de fondo que no puede evitarse: el rol del Estado local.
Por nuestra historia, por nuestro presente y por los logros obtenidos, desde Trenque Lauquen tenemos la responsabilidad de demostrar que un Estado municipal eficiente, cercano y bien gestionado no es un problema, sino parte de la solución.
En este escenario, los desafíos hacia adelante no son abstractos: son concretos y requieren decisiones políticas. El primero de ellos es sostener debates sinceros y prudentes entre los distintos espacios políticos y actores de la comunidad para redefinir y actualizar los consensos que históricamente marcaron el rumbo de Trenque Lauquen. En un contexto de profundos cambios sociales, culturales y productivos, resulta imprescindible priorizar el desarrollo local por encima de intereses partidarios o miradas coyunturales.
A partir de esa base, se vuelve central profundizar la generación de suelo urbano y el acceso a la vivienda, articulando esfuerzos entre el Estado en sus distintos niveles y el sector privado, al mismo tiempo que se planifica e invierte en infraestructura, tanto para acompañar la expansión de la ciudad como para renovar redes que hoy se encuentran al límite de su vida útil. Trenque Lauquen creció históricamente con el esfuerzo de sus vecinos, que han acompañado con su aporte muchas de las mejoras en sus barrios, y en contextos de escasos recursos resulta fundamental sostener y fortalecer estos mecanismos para dar un salto de calidad en la infraestructura urbana.
Al mismo tiempo, el desarrollo local exige fortalecer la vinculación público-privada para promover la generación de empleo en un momento de transformación del mundo productivo y nuevas reglas económicas y laborales. Esto implica también repensar el acceso a la educación en función de las nuevas demandas del mercado laboral, que en los últimos años ha cambiado de manera significativa.
Uno de los pilares fundamentales del desarrollo de Trenque Lauquen, junto a la planificación urbana y el cuidado del ambiente, es el sistema de salud municipal. Hacia adelante, el desafío será sostener y potenciar un sistema de salud que enfrenta crecientes niveles de exigencia, innovación tecnológica y demanda social. Se trata de un servicio de alta calidad que requiere una discusión profunda sobre su funcionamiento y financiamiento, para garantizar su sustentabilidad y permitir que continúe creciendo, incorporando tecnología y fortaleciendo el recurso humano.
El cuidado del ambiente es, sin lugar a dudas, otro de los grandes desafíos que tenemos por delante. En particular, la gestión del agua como recurso escaso y estratégico en nuestra región exige no solo una administración eficiente desde el Estado municipal, sino también un compromiso comunitario para promover un uso responsable y sostenible.
En paralelo, es necesario dar una discusión de fondo sobre el financiamiento de los municipios, en una provincia que es de las pocas que aún no ha avanzado en la concreción de la autonomía municipal. Esta limitación reduce las herramientas institucionales y los recursos disponibles a nivel local para dar respuesta a los desafíos actuales y futuros.
Sin embargo, más allá de los contextos, hay algo que ha sido una constante en estos 150 años: la capacidad de Trenque Lauquen para adaptarse, sostener un rumbo y seguir avanzando, sin resignar la identidad propia.
Por eso, el desafío hacia adelante no es solo gestionar bien.
Es construir nuevos consensos entre los distintos actores políticos, sociales y comunitarios que esta etapa exige. Consensos sobre cómo crecer, cómo financiar el desarrollo, cómo integrar la innovación sin perder identidad, cómo cuidar el ambiente y los recursos, y cómo garantizar que el progreso sea sostenible en el tiempo.
Porque si algo nos enseñan estos 150 años es que el desarrollo no es automático ni permanente.
Se construye. Se sostiene. Y, sobre todo, se redefine en cada etapa.
El futuro de Trenque Lauquen no está garantizado: depende de las decisiones que tomemos hoy.
Y esas decisiones deben construirse con diálogo constructivo, responsabilidad institucional y una mirada puesta en el desarrollo local, haciendo valer nuestras fortalezas como comunidad.
(*) Intendente Municipal de Trenque Lauquen