LAGUNAS ENCADENADAS DEL OESTE
La cuenca que condiciona a siete municipios
17/01
La cuenca de las Lagunas Encadenadas del Oeste es uno de los sistemas hídricos más particulares -y más sensibles- de la provincia de Buenos Aires. Se trata de una cuenca endorreica, sin salida al mar ni conexión con el sistema del río Salado, donde toda el agua que ingresa debe gestionarse dentro del propio territorio. Su singularidad radica en que las lagunas están interconectadas por cauces naturales y bajos, de modo que el ascenso del nivel en un punto del sistema se transmite progresivamente al resto, amplificando el riesgo a escala regional.
El corredor lacustre está compuesto por Laguna Alsina, Cochicó, Del Monte, Del Venado, Epecuén, Del Inca, La Paraguay y otros cuerpos menores, que en conjunto abarcan más de un millón de hectáreas. Su dinámica condiciona directamente a los municipios de Adolfo Alsina, Guaminí, Puán, Saavedra, Coronel Suárez, Daireaux y General La Madrid, que dependen de su comportamiento para la producción, la planificación urbana y la seguridad hídrica.
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- El antecedente irrepetible: Villa Epecuén
La inundación de Villa Epecuén en 1985 expuso de manera dramática la vulnerabilidad estructural de esta cuenca. Tras un ciclo de lluvias extraordinarias, las defensas cedieron y el agua avanzó hasta cubrir por completo el pueblo turístico, que permaneció bajo agua durante décadas.
El caso marcó un antes y un después: en un sistema cerrado como este, los excesos no pueden derivarse hacia otros cursos, y la presión se acumula hasta superar cualquier obra que no esté correctamente dimensionada o mantenida. Hoy, el retroceso del agua dejó expuestas las ruinas y transformó el sitio en un destino turístico singular, pero también en un recordatorio permanente del riesgo.
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- Gestión diferenciada: fuera del esquema del Salado
A diferencia de gran parte de la provincia, las Lagunas Encadenadas del Oeste no integran los comités de cuenca del río Salado y cuentan con su propia administración. Su funcionamiento, sin embargo, se apoya en criterios compatibles con el Plan Director de la cuenca del Salado, que fija lineamientos para la operación de canales autorizados, el mantenimiento de defensas urbanas y rurales, la derivación interna de excedentes y la preservación ambiental del sistema.
La clave es que todas las decisiones deben contemplar el “efecto dominó”: intervenir en un punto modifica el comportamiento del conjunto. Las medidas excepcionales adoptadas en marzo de 2025 -como el cierre total de las compuertas entre Laguna Alsina y Cochicó y la restricción del paso hacia Laguna del Monte para resguardar Epecuén- ilustran hasta qué punto el manejo fino del sistema es determinante.
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- De la sequía extrema a la recarga
Entre 2020 y 2023, la cuenca atravesó una de las sequías más severas en décadas. El retroceso del agua redujo la presión sobre las defensas, permitió el afloramiento casi completo de Villa Epecuén y aportó un alivio temporal en áreas rurales tradicionalmente afectadas por el exceso hídrico.
La tendencia cambió con las lluvias de la primavera–verano 2023/24, que iniciaron una recuperación lenta pero sostenida de los niveles. Aunque las lagunas se encuentran por debajo de las cotas objetivo definidas en los manuales de manejo y lejos de los valores críticos históricos, los municipios mantienen activos sus protocolos de vigilancia, en especial en zonas bajas, terraplenes urbanos y áreas productivas vulnerables.
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- Desafíos a futuro en un clima más extremo
El escenario climático proyectado para la región indica una mayor variabilidad y eventos extremos más frecuentes. En una cuenca sin salida, esto implica:
- Necesidad de monitoreo hidrológico permanente, con datos públicos y accesibles.
- Actualización periódica de modelaciones y mapas de riesgo para escenarios de exceso y de déficit hídrico.
- Mantenimiento preventivo de defensas y canales autorizados, evitando intervenciones informales que agraven los problemas aguas abajo.
- Planificación territorial estricta para impedir nuevos asentamientos en zonas críticas.
- Coordinación institucional sólida entre municipios, provincia y nación, con información transparente y reglas claras para la operación de la cuenca.
La cuenca de las Encadenadas del Oeste seguirá oscilando entre la amenaza de inundación y la de sequía, en sintonía con lo que ya ocurre en otras áreas de la provincia, donde las inundaciones recientes afectaron millones de hectáreas productivas. Su gestión exige anticipación, datos confiables y decisiones que contemplen siempre el funcionamiento sistémico del conjunto.