Desde 2010 Docente y Auxiliar Docente FRTL-UTN / 2017-2021 Subsecretario de Servicios Públicos Municipio de Trenque Lauquen / 2006-2007 Director de Servicios Sanitarios y Alumbrado Público Municipio Trenque Lauquen.
CóMO FINANCIAR LOS SERVICIOS
Alumbrado Público: la cuenta pendiente
02/06
El Alumbrado Público de Trenque Lauquen es el resultado de décadas de planificación, inversión y trabajo sostenido. Desde los primeros faroles hasta las actuales luminarias LED, cada gestión fue incorporando tecnología, ampliando cobertura y mejorando la calidad del servicio. Lo que hoy damos por descontado, lo construyeron otros.
Pocas cosas reflejan mejor la evolución de una comunidad que sus Servicios Públicos. A través de ellos puede leerse la historia de una ciudad: su crecimiento, sus prioridades, sus decisiones políticas y sus aspiraciones de futuro.
Precisamente porque valoramos ese legado, creo que llegó el momento de hacernos algunas preguntas. No para cuestionar el pasado, sino para honrarlo: la mejor forma de hacerlo es prepararnos para lo que viene.
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- Una ciudad que cambió, herramientas que no
Detrás de las luminarias que vemos encendidas cada noche coexisten, al menos, tres desafíos: ampliar y mejorar la infraestructura donde la ciudad aún crece, mantener en condiciones las instalaciones existentes y afrontar los costos energéticos que hacen funcionar todo el sistema. Durante muchísimo tiempo estas variables convivieron razonablemente bien. Hoy, ya no parece tan simple.
A lo largo de los años, el principal reto fue ampliar la cobertura e iluminar nuevos espacios. La herramienta de financiamiento —como la Contribución por Mejoras— creo que es insuperable y ha respondido bien a esa lógica. Ha sido y es un instrumento eficaz para una ciudad en expansión, cuya virtud principal es que vincula el beneficio recibido con el esfuerzo realizado.
El escenario que hoy se presenta, y que tal vez es necesario cuestionar, es otro. Los costos energéticos dejaron de ser una variable secundaria. La tecnología evolucionó. Y la ciudad creció con criterios de diseño diversos: hay sectores con consumos eléctricos significativamente mayores que otros según el tipo de alumbrado, luminarias LED conviviendo con tecnologías anteriores, configuraciones pensadas para la seguridad vial junto a otras de carácter paisajístico.
Nada de esto es un problema en sí mismo: es parte de la historia de la ciudad. Pero sí nos obliga a preguntarnos si los mecanismos de financiamiento del Alumbrado Público —varios de ellos definidos por ordenanzas de hace más de 40 años— reflejan adecuadamente esta nueva realidad.
Sabemos que el costo energético del Alumbrado se financia, en gran medida, a través de un cargo proporcional al consumo eléctrico de cada usuario. En la práctica esto genera situaciones que invitan a la reflexión: hay actividades comerciales o productivas con elevados consumos que terminan aportando cifras muy superiores al promedio para sostener el Alumbrado, aun cuando el servicio que reciben no difiere del de cualquiera de sus vecinos. Lo mismo puede ocurrir con consumos domiciliarios asociados a necesidades particulares. Son casos concretos que merecen atención y que justifican la interrogación que viene a continuación.
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- La pregunta central
¿Es razonable que el costo energético del Alumbrado Público siga vinculado principalmente al consumo privado de electricidad de cada usuario?
Convencido de que el principio de solidaridad es un fundamento que aún debe preservarse —es lo que permite financiar plazas, parques y espacios que pertenecen a todos—, también es cierto que para sostenerse en el tiempo, ese sistema necesita ser percibido como justo. Cuando un usuario aporta significativamente más por su consumo particular, sin que eso guarde relación con el servicio que recibe, surgen preguntas incómodas de responder, pero legítimas en su planteo.
Lo que merece revisión no es el principio solidario, sino la forma en que distribuimos ese esfuerzo colectivo.
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- De qué se trataría la discusión
No se trata de reemplazar una herramienta por otra, ni de proponer soluciones rápidas. Se trata de abrir una discusión madura con aquellos actores comunitarios interesados en cómo sostener un sistema más eficiente, equilibrado y equitativo: uno que ya no contemple solo el consumo eléctrico de cada usuario, sino que pueda interpretar el servicio efectivamente prestado, la infraestructura disponible y las necesidades reales de la comunidad.
Esa conversación exige información, responsabilidad y participación comunitaria. Las decisiones que tomemos determinarán no solo cuánto cuesta iluminar una calle, sino qué capacidad tendrá nuestra comunidad para sostener y proyectar los servicios públicos que necesitarán las próximas generaciones.
El mejor homenaje a quienes construyeron nuestros servicios públicos no es conservarlos exactamente igual. Es tener el coraje de analizarlos, mejorarlos y adaptarlos. Porque las ciudades crecen. Las tecnologías cambian. Y las necesidades de cada generación también.
Las herramientas con las que gestionamos lo público deberían poder hacer lo mismo.
(*) Desde 2010 Docente y Auxiliar Docente FRTL-UTN / 2017-2021 Subsecretario de Servicios Públicos Municipio de Trenque Lauquen / 2006-2007 Director de Servicios Sanitarios y Alumbrado Público Municipio Trenque Lauquen.