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El riesgo de las Áreas Críticas en Salud que no vemos: ¿Hacia adónde vamos?

Por Dr. Sergio Urbaneja

El riesgo de las Áreas Críticas en Salud que no vemos: ¿Hacia adónde vamos? 18/04

La Unidad de Terapia Intensiva de Adultos del Hospital Pedro T. Orellana fue inaugurada en 1991 y concebida ante la necesidad de contar con un área destinada al cuidado de pacientes críticos. El objetivo era una unidad de tipo polivalente acorde a las características del hospital y la comunidad.

Más de dos décadas después, en mayo de 2015, se inauguró la Unidad Coronaria de Adultos en un sector contiguo, poniéndose en funcionamiento pleno el 1º de agosto de 2016. La ampliación de áreas críticas fue una respuesta al crecimiento de la complejidad hospitalaria.

En la sociedad moderna, los sistemas de salud son pilares fundamentales del bienestar comunitario y la infraestructura social. Desempeñan funciones cruciales no solo en el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades, sino también en la atención preventiva, en las iniciativas de salud pública e incluso en la estabilización económica.

La importancia de un sistema de salud eficaz cobra especial evidencia en tiempos de crisis y emergencias sanitarias, desde brotes de enfermedades infecciosas hasta desastres naturales y emergencias humanas. Durante las mismas, el sistema es evaluado desde dos frentes principales: su capacidad de respuesta inmediata, que incluye la pronta intervención médica y la asignación de recursos, y su resiliencia tras la crisis, caracterizada por su capacidad de adaptación, recuperación y mejora.

La resiliencia en salud se conceptualiza como la capacidad de resistir perturbaciones y mantener sus funciones. Se ha definido como la habilidad o capacidad en diferentes entidades de demostrar adaptación, absorción, preparación, anticipación, transformación y respuesta.

La Organización Mundial de la Salud la describe como la capacidad de mantener el funcionamiento ante las perturbaciones.

Infraestructuras sanitarias no resilientes durante las emergencias sanitarias han expresado sus carencias y deficiencias.

El distrito de Trenque Lauquen pudo enfrentar la contingencia COVID-19 y contener la misma. El Hospital Orellana adecuó todos sus dispositivos y realizó una reingeniería del Sistema para garantizar su capacidad operativa, demostrando su capacidad de resiliencia institucional.

No obstante, el personal sanitario resultó visiblemente afectado en lo emocional y laboral con jornadas extensas y falta de recambio por renuncia de médicos, enfermeras y personal auxiliar, situación que expresa una amenaza a la estabilidad Institucional

EL Hospital Orellana y sus Áreas Críticas claramente han atravesado esta amenaza; sin embargo, su total recuperación está en riesgo.

La deficiencia en el recurso humano capacitado y calificado para estar al frente de Áreas Críticas expresa un marcado riesgo en futuros resultados en salud pública, e incluso pueden influir en su estabilidad.

Frente a estos desafíos, existe una necesidad imperiosa y urgente de priorizar y reforzar la resiliencia de los sistemas de salud, allanando el camino para una infraestructura de gestión de crisis más robusta, adaptable y eficaz.

La resiliencia sanitaria busca aumentar la resistencia del sistema y preservar su integridad funcional.

La gestión de crisis debe incluir políticas, procedimientos y acciones para identificar, evaluar y gestionar riesgos que garanticen la calidad de atención en períodos de dificultad, peligro y/o incertidumbre que alteren los procesos normales.

La adopción de marcos de gestión de crisis en salud es un paso evolutivo para fortalecer la resiliencia, y transforma la gestión reactiva en un enfoque anticipatorio y adaptativo.

El riesgo de las Áreas Críticas que no vemos, ¿hacia adónde vamos?

En un escenario futuro, considerando el poco incentivo existente en formarse como médicos Intensivistas, la cantidad de vacantes libres en residencias, los escasos programas públicos y privados para fortalecer especialidades críticas y la falta de compromiso por parte de los Colegios Médicos, muchas comunidades y sus poblaciones carecerán de médicos intensivistas formados para ser atendidos en una sala de terapia intensiva.

Quiero terminar con una frase del Dr. Francisco “Paco” Maglio: “La riqueza de toda organización la constituye el Capital Humano y garantiza la Calidad de Atención, el capital humano no es inaugurable”.

Es la mayor inversión no visible.

(*) Matricula Provincial 113.579 / Médico Especialista en Terapia Intensiva y Medicina Critica / Médico Especialista en Medicina Sanitaria / Jefe Terapia Intensiva Hospital Municipal Dr. Pedro T. Orellana.