Una discusión conceptual que exceda el pensamiento mínimo de pensar quién gobierna
Por Bárbara Rossi / Lucas Castrillón
07/03
En tiempos donde muchas discusiones políticas se vuelven insustanciales, vale la pena entrar en retrospectiva y preguntarnos qué modelos de gestión realmente transformaron Trenque Lauquen.
La ciudad ordenada, planificada y con servicios que hoy conocemos no se materializó mágicamente. Fue el resultado de un concepto gubernamental claro y una política de estado proyectiva, llevada adelante por intendentes con aspiraciones ambiciosas. Y tal vez sea –en esa línea- Jorge Alberto Barracchia, el máximo exponente.
No se trató solamente de administrar las arcas del municipio. Se trató de construir políticas de Estado perdurables y sostenibles en el tiempo.
Gestiones impulsadas con énfasis en el acuerdo tácito entre ejecutivo y ciudadanía: planificación urbana que permitió que la ciudad creciera con infraestructura desarrollada desde y para la gente.
Pero el legado no fue solo urbanístico.
También hubo una decisión estratégica de fortalecer la salud pública municipal, la educación, las instituciones locales y el cuidado ambiental, consolidando un modelo de ciudad que hoy sigue siendo referencia en la región. La nostálgica pero añorada perla del oeste.
¿El rasgo más importante de la época dorada? El sostenimiento de las políticas públicas municipales. Muchas decisiones iniciadas en un gobierno se profundizaron en el siguiente. Esa lógica permitió que los proyectos maduraran y se convirtieran en derechos locales.
A 150 años de fundación y de historia, el análisis nos lleva a determinar que no todas las gestiones lograron sostener ese ADN estructural. Algunas administraron únicamente el presente. Otras, se animaron a pensar la ciudad que vendría, aunque la teoría no trascendió a la práctica.
Hoy Trenque Lauquen enfrenta desafíos que, aunque nuevos, tienen raíz en el antaño: infraestructura y servicios, desarrollo productivo, empleo y calidad de vida. Y para afrontarlos, la discusión conceptual deberá –necesariamente- exceder el pensamiento reductivo que apunta a pensar quién gobierna. Deberá escalar a la conceptualización en relación al modelo y proyecto de urbanización e idiosincrasia que queremos construir.
Porque cuando la política trasciende el plano conceptual y se vuelve proyectiva, las implementaciones de las decisiones de la gestión se sostienen en el tiempo. Se vuelven perpetuas.
(*) Dirigentes Frente Renovador de Trenque Lauquen