Sábado 13 de junio de 2026 Trenque Lauquen · Buenos Aires
PERSPECTIVAS

Las bicicletas del cine

En el partido de Trenque Lauquen hay tres cines abiertos: uno en la ciudad cabecera, otro en 30 de Agosto y otro en Beruti, un pueblo de 1.100 habitantes donde, cuando hay función, van cien personas. Esta es una historia sobre lo que todavía se comparte.

Las bicicletas del cine 13/06

 

Hay un montón de bicicletas estacionadas frente a un cine.

En este caso es Beruti. Pero podrían estar en 30 de Agosto o en Trenque Lauquen. Tres pueblos, tres salas. En todos, bicicletas apoyadas en la puerta.

La escena tiene algo de misterio.

Porque las bicicletas no están allí por casualidad. Cada una señala una decisión. Alguien salió de su casa, recorrió unas cuadras y eligió pasar parte de su tarde en una sala junto a otros vecinos.

En tiempos en que una película cabe en un teléfono, la pregunta aparece sola: ¿qué vienen a buscar?

En el pago chico, todos nos conocemos.

El verdulero sabe. La farmacéutica sabe. El camionero te saluda por tu apellido. No hay anonimato posible.

Excepto en el cine.

En el cine, entrás oscurecido. Nadie sabe si lloraste, si te reíste, si te quedaste tieso en una escena. No importa quién sos afuera. Afuera sos el hijo del almacenero, el que debe plata, el viudo de hace tres meses. Adentro, sos espectador. Nada más.

En la pantalla cada uno ve la misma película desde un lugar de su vida que nadie en esa sala conoce. El jubilado que ve el cierre del galpón y piensa en su taller. La nena que ve la bicicleta y piensa en la que le prometieron y nunca llegó. El adolescente que ve el cruce de la tapia y piensa en la chica de tercer año que no se anima a saludar.

Todos ven la misma película. Ninguno ve la misma película.

Cada uno encuentra a alguien que le presta una vida durante un rato para pensar la propia. Una historia te recibe. Te deja entrar. Te permite quedarte un rato en una vida ajena.

Durante dos horas, un grupo de almas comparte risas, silencios, sobresaltos o lágrimas. Cada uno con sus motivos, pero en el mismo pedacito de tiempo.

Tres pueblos, tres salas.

Las luces se encienden. El anonimato se acaba.

Cada uno se lleva una película distinta.

 

(*) ¿No sería una acción social muda? Estar juntos sin la exigencia del estar juntos.